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domingo, 7 de agosto de 2011

La madre de todas las direcciones

Hace 20 años y un día, el 6 de agosto de 1991 aparecía la primera página de internet de la historia.

Simple, sin color, absolutamente desconocida  para casi todos, aburrida, pero la primera y eso nadie se lo puede discutir.

Nada ni nadie podía en ese momento prever el futuro de millones y millones de sitios y de personas accediendo a ellos diariamente, pero eso ya no importa ahora.

Si quieren ver la madre de la criatura hagan clic aquí.

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lunes, 18 de julio de 2011

Tecnopolis

Ayer estuve visitando la exposición de ciencia y tecnología recientemente inaugurada.

Tiene cosas interesantes para todos los gustos, claro, siempre dentro de la temática de la exposición.

Es muy grande, así que hay que elegir qué ver y dónde hacer cola para entrar. Consejo adicional: hay que ir con abrigo porque si hay un poco de viento como ayer, el frío se siente bastante.

Había mucha, mucha, muchísima gente, tal como se ve en las siguientes fotos.

Otro consejo: ir con calzado cómodo para caminar mucho.

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viernes, 4 de febrero de 2011

Dentista de primera

Hoy fui nuevamente a una consulta con mi dentista (odontóloga suena más académico, no?), la misma a la que voy desde hace varios meses, casi un año creo.

Me la recomendó una colega del trabajo, en una época en la que yo me encontraba muy decepcionado con mis experiencias odontológicas anteriores. No tanto por la calidad profesional de los que había consultado, sino porque no tenían equipos de rayos X.
Y sí, los que me conocen, saben que ese tipo de cosas puede generar una crítica negativa de mi parte, que suelo prestar atención a muchos detalles.

Lo cierto es que en mi caso, ese no es un detalle menor. Estuve como 10 años boyando por diferentes dentistas y ninguno tenía equipos para tomar placas radiográficas. Y lo peor, es que todos las usaban, lo que significa que cada vez que iba a una consulta, tenía que ir a otro lugar a hacerme una placa, esperarla, y volver al consultorio del dentista, ese u otro día. ¡Un embole descomunal!

Mi nueva dentista no sólo es buena profesional (hasta ahora no me demostró lo contrario) sino que tiene equipo de rayos X. No se imaginan mi satisfacción y alegría cuando llegué por primera vez y lo vi. En ese momento dije: ¡Me quedo con esta, aunque sea carnicera!
Y bueno, así fue.

Hoy en cuanto llegué me dijo:
- Abrí la boca. - (¿qué otra cosa pudo haberme dicho?)
- Ughgdhhhhfshhhhgggggguuugggghhhggguuuu (¿qué otra cosa pude decir yo con un mano adentro de la boca?)

Tomó el tubo de rayos X, lo puso en mi cara y agarró la típica plaquita que te mete en la boca apoyándola contra la encía y presionando contra el nacimiento de la lengua (estamos en el maxilar inferior)... ¡Claro, a ella no le duele!
Luego con la otra manó tomó el cable del tubo y disparó el rayo.
Pero... en lugar de llamar a la asistente para que revelara la placa, miró por sobre mi cabeza y dijo:

- ¡Ajá! ¡Esto está mejor de lo que pensaba! Voy a tomar otra...

¡Claro! ¡Qué problema se hace si los rayos me los trago yo! Y tomó otra, sin sacar la placa de mi boca, que a esa altura ya estaba perforando la parte interna inferior de mi boca.

Cuando tomó la segunda e hizo los correspondientes comentarios en voz alta sacó la placa babosa de mi boca y fue entonces que percibí que además de la placa y la baba había un cable que salía de la placa.

Con la rapidez mental que me caracteriza, saqué todas la conclusiones y dije:

- ¿Chiche nuevo?
- ¡Síiiiii.... estoy chocha!... Date vuelta... (me estaba invitando a mirar por detrás de mi cabeza).

Y entonces vi la última maravilla odontológica: la placa de rayos X conectada directamente a una notebook, con las imágenes en vivo... ¡Como si fuera la placa revelada, pero en la pantalla!
Como diría Inodoro... ¡Qué lo parió, Mendieta!

Ahora sí puedo decir que tengo una dentista full technology... estoy chocho.

Ah... la placa estaba revestida con una funda que estimo que era descartable. Así espero... si no, espero que al menos haya sido el primero en usarla... La próxima visita me voy a dar cuenta, cuando sienta que hay algo que no haya comido yo... ¡puaj!

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sábado, 20 de febrero de 2010

La tecnología del Montjuic

Archivo:Palacio de Montjuic.jpg



El Museu Nacional d'Art de Catalunya se encuentra en el Palacio Nacional de Montjuic, justamente en la montaña Montjuic, en Barcelona.
Está muy cerca de la Plaza de España y toda el conjunto es uno de los principales atractivos de la ciudad. Además, la zona es un centro de convenciones y exposiciones de nivel internacional. Hay parques, grandes edificios, flores, fuentes, escaleras, otras escaleras, más escaleras y muchas escaleras por todos lados.
Para llegar a la cima, hay que subir... ¡escaleras!

La primera vez que estuve allí (tuve la oportunidad de visitar dos veces Barcelona) descubrí que además de las escaleras, también había... ¡escaleras mecánicas!
La alegría en ese momento no me duró mucho. Después de caminar una distancia extra para llegar a las escaleras mecánicas, que están sobre los laterales de las escalinatas centrales, vimos que no funcionaban.
- Che, qué gallegos más ineficientes- dije de inmediato- -Tienen las escaleras y no funcionan.
Lo dije en voz baja... ya que estaba en Cataluña, no en Galicia.

Luego de caminar hasta la escalera "manual" y comenzar a subir por ellas vimos con asombro que había gente que estaba subiendo por las escaleras mecánicas.

- Pero ¡qué m.... pasa! ¡Ahora están funcionando!
Igual seguimos subiendo a pie, y llegamos bien cansados a la cima.

Cuando llegó el momento de bajar, intentamos otra vez por las escaleras mecánicas porque veíamos que también había gente bajando por ellas. Cuando llegamos... estaban nuevamente ¡detenidas!
- ¡Ah... no! ¡Me están cachando! ¡Yo igual bajo por acá! En una de esas comienzan a funcionar en cualquier momento...

¡Y así fue! En cuanto nos acercamos al inicio de la escalera, ¡se pusieron en marcha!
- ¡Santas tecnologías, Batman! ¡Cosa 'e Mandinga!

Bueno, no era tan misterioso. Cuando llegamos abajo advertimos que había un cartel que decía que para ahorrar energía las escaleras sólo se ponían en marcha automáticamente cuando las personas se acercaban para usarlas...

Sin palabras.

Justo cuando estaba comenzando a sentir ganas de hacer pipí, divisamos un baño público automático (para nosotros fue algo así como ver un OVNI estacionado en Plaza de Mayo). Nos acercamos, leimos las instrucciones, junté las monedas necesarias para usarlo, las introduje e hice lo que tenía que hacer. Previamente tuve que esperar unos segundos porque había un mensaje en el visor que decía que se estaba haciendo la limpieza automática, ya que unos momentos antes había salido otra persona.

Cuando entré pude comprobar que la limpieza debía ser algo así como un centrifugado de un lavarropas porque todo estaba húmedo hasta las paredes y el techo. Y se veía limpio, no se preocupen.

Ah... qué encanto... estas son algunas de las tantas cosas que me fascinaron de Barcelona, una de las mejores ciudades que he visitado...

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