Fidelio nació siendo Leonora y no tuvo un vida fácil.
Fueron tres. La primera Leonora tenía tres actos. La segunda, sólo dos. La tercera y definitiva tiene también dos, pero ya no se llama Leonora, sino Fidelio.
Las tres tuvieron libretistas diferentes, aunque el mismo compositor: Ludwig van Beethoven.
La obertura también fue reescrita. Hay cuatro: Leonora 1, Leonora 2, Leonora 3 y adivinen cómo se llama la última... sí, Leonora 4 o conocida actualmente como Fidelio. Igual no se crean que fue todo lógico, parece que la primera que compuso es la Leonora 2... y sí... más que sordo era un poco loco.
Y para "entrar en calor", aquí va la obertura Fidelio:
¡Cómo me gusta! Aquí se aprecia perfectamente, como en muchas otras composiciones de Beethoven esa mezcla genial que parece un batido de "esquizofrenia", serenidad, romanticismo y locura.
Fidelio es en realidad Leonora vestida de hombre, haciéndose pasar por un guardiacárcel para salvar a su marido que está condenado injustamente a muerte en una prisión cerca de Sevilla.
Otra muestra de humanidad y sentimiento de libertad, tal como aparece en el Coro de los Esclavos de Nabucco (G. Verdi), ese que comienza con Va pensiero..., es este Coro de los Prisioneros de la ópera Fidelio. Impresionante.
Como broche de oro de una velada de ópera en el teatro, Beethoven nos deleita con este final y nos hace sentir dichosos de haber pagado una entrada para ver esta obra...
En este caso la grabación tiene casi la misma edad que Beethoven, pero es la única disponible que conseguí para mostrarles. Igual se aprecia la música y el canto, y mucho. Vean la cantidad de gente que hay sobre el escenario e imagínense cómo debe sonar eso en vivo... más de uno debe haber salido despeinado (sobre todo en las primeras filas).
Lamentablemente fue sólo una ópera. Beethoven escribió varias oberturas individuales, entre ellas las cuatro para esta ópera, pero sólo una ópera completa. Una pena... de haber sido más, seguro hubieran sido todas tan impresionantes como Fidelio y una mejor que otra.
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domingo, 6 de febrero de 2011
lunes, 14 de junio de 2010
Música para mirar
Algo que siempre me pregunto es cómo hace alguien para componer música, sobre todo cómo hace un músico para componer una sinfonía en la que intervienen muchos instrumentos diferentes que ejecutan diferentes cosas en simultáneo.
Estamos de acuerdo, supongo, que hubo compositores buenos, otros muy buenos, otros excelentes y algunos genios. No todas las sinfonías son iguales en complejidad y creatividad, pero tampoco lo son en el éxito que han tenido a lo largos de años, décadas o inclusive siglos. Además de alguna que otra moda por un compositor, o de las circunstancias en las que fue estrenada, cada sinfonía exitosa debe tener ese ingrediente que la hizo sobresalir del resto o que hizo que fuera irresistible para el oído humano.
De uno u otro modo, no tengo dudas de que la sinfonía es una de las composiciones más complejas de la música, si no es la más. Y crearlas no debe ser sencillo para un mortal normal.
Parte de la intriga acerca de cómo se hace para crear una composición tan compleja se debe a que no tengo formación en teoría musical. Igualmente si la tuviera, mi admiración hacia esos genios no sería menor.
¿Se han puesto a pensar todo lo que sucede simultáneamente en una sinfonía? Bueno, yo no se los puedo explicar con notación musical o enunciados técnicos por el estilo, pero encontré un video que muestra diferentes canales de una grabación y permite apreciar lo que el compositor debió pensar por separado y a la vez todo junto.
Lo que sigue es la representación del primer movimiento de la Sinfonía Nro. 5 de Beethoven, tan famosa que hasta está de más mencionar su nombre. Si no quieren escucharla toda, al menos aguanten hasta que se pone un poco más compleja y allí podrán ver todo lo que "sucede" en la partitura. Sí, dije bien, acomódense y "miren" este fragmento.
Con razón más de uno terminaba loco si es que no lo era antes de comenzar su carrera...
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Estamos de acuerdo, supongo, que hubo compositores buenos, otros muy buenos, otros excelentes y algunos genios. No todas las sinfonías son iguales en complejidad y creatividad, pero tampoco lo son en el éxito que han tenido a lo largos de años, décadas o inclusive siglos. Además de alguna que otra moda por un compositor, o de las circunstancias en las que fue estrenada, cada sinfonía exitosa debe tener ese ingrediente que la hizo sobresalir del resto o que hizo que fuera irresistible para el oído humano.
De uno u otro modo, no tengo dudas de que la sinfonía es una de las composiciones más complejas de la música, si no es la más. Y crearlas no debe ser sencillo para un mortal normal.
Parte de la intriga acerca de cómo se hace para crear una composición tan compleja se debe a que no tengo formación en teoría musical. Igualmente si la tuviera, mi admiración hacia esos genios no sería menor.
¿Se han puesto a pensar todo lo que sucede simultáneamente en una sinfonía? Bueno, yo no se los puedo explicar con notación musical o enunciados técnicos por el estilo, pero encontré un video que muestra diferentes canales de una grabación y permite apreciar lo que el compositor debió pensar por separado y a la vez todo junto.
Lo que sigue es la representación del primer movimiento de la Sinfonía Nro. 5 de Beethoven, tan famosa que hasta está de más mencionar su nombre. Si no quieren escucharla toda, al menos aguanten hasta que se pone un poco más compleja y allí podrán ver todo lo que "sucede" en la partitura. Sí, dije bien, acomódense y "miren" este fragmento.
Con razón más de uno terminaba loco si es que no lo era antes de comenzar su carrera...
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miércoles, 16 de diciembre de 2009
La granja de remolachas más famosa
El 12 de noviembre de 1767 María Magdalena Keverich, viuda e hija de un cocinero, se casó con Johann, músico, tenor y borracho. Aunque Johann era también hijo de un músico, su actividad preferida era el vino.
Su padre se opuso desde el comienzo al matrimonio de su hijo con María Magdalena porque ella no era de la misma clase social que su familia. Hmmm, probablemente ella no era borracha…
Dos años después del casamiento tuvieron su primer hijo al que llamaron Ludwig, pero a los seis días, falleció.
María tuvo otros seis hijos, pero sólo tres sobrevivieron: Ludovicus, Kaspar y Nikolaus. El primero de estos tres se convirtió en un gran músico, inmensamente reconocido hasta nuestros días.
Me estoy refiriendo a la familia Beethoven.
Ludwig realizó su primera actuación en público cuando tenía 7 años y publicó su primera composición musical a los 11.
Cuando tenía 17 conoció a Mozart, quien dijo: “Recuerden su nombre, este joven hará hablar al mundo”.
Beethoven compuso 32 sonatas para piano, 16 cuartetos de cuerda, 7 tríos, 10 sonatas para violín y piano, 5 conciertos para piano y orquesta, 1 para violín y orquesta, lieders, oberturas, sólo 1 ópera (Fidelio, inicialmente llamada Leonora) y 9 sinfonías, entre otros varios tipos de composiciones más.
La Primera Sinfonía es estrenada en 1800 y en 1816 comienza a esbozar la Novena, estando casi totalmente sordo, la cual estrena en 1824.
No necesito decir que he escuchado más de una vez cada una de esas nueve sinfonías, varias de ellas en vivo. Se parecen muy poco entre sí, menos que las obras de otros compositores que tienen más grabado el sello del autor en ellas.
Mis preferidas son la Séptima y la Novena y en menor medida, la Tercera, la Quinta y la Sexta.
Si están con la energía baja, escuchen la Tercera o la Quinta (muy famosa por sus primeros acordes) que les levantan el ánimo, seguro.
Si en cambio buscan meditación y paz, elijan la Sexta, también llamada “Pastoral” que tiene hasta el canto de algunos pajaritos imitado con instrumentos musicales, claro.
Si están un poco deprimidos o necesitan inspiración para moler a palos a un piquetero que no los deja avanzar en alguna calle, pongan a todo volumen la Séptima y les aseguro que van a encontrar inspiración para cualquier cosa. Es imposible escucharla y no terminar con el pulso “al galope”… ¡es genial! (¡Ojo! Esto no es apología del delito, es apreciación musical…)
Un párrafo aparte merece la Novena.
¡Qué digo! Un párrafo no alcanza ¡un blog aparte necesita esta obra! No se preocupen, yo seré bastante más breve que eso en este momento.
Es una obra maestra, algo compleja, energética, esperanzadora, vigorizante, optimista… Como soy fanático de esta sinfonía puedo seguir agregando calificativos de ese tenor, pero voy a detenerme aquí.
Es la primera sinfonía que incluye cantantes solistas y un coro, los cuales interpretan en el cuarto y último movimiento los versos de la “Oda a la Alegría”, de Schiller.
Escucharla es disfrutar de excelente música, pero no sólo eso… es vibrar y hasta llorar de emoción. Y créanme que aunque no resulte posible, cuando termina, uno tiene que mirar para abajo para convencerse que no está levitando a 20 centímetros del piso… Sí, es para emocionarse.
Es una de las composiciones más famosas de todos los tiempos, tanto o más que su autor.
Y aunque el pobre Ludwig nació en una familia de enfermos y él mismo terminó sordo y con varios problemas de salud adicionales, nada de eso le impidió ser un genio, innegablemente.
A propósito, hoy sería su cumpleaños número 239.
Ah… y para que entiendan el título de la entrada…
Beeth = remolacha
Hoven = granjas
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domingo, 22 de febrero de 2009
Y llovía... llovía...
Sigue lloviendo en Buenos Aires... Ayer sábado hubo algunas horas de respiro, pero desde anoche que está lloviendo sin parar.
¡Qué lindo que es dormir mientras llueve! ¿Por qué será? ¿Les pasa lo mismo?
Es el único caso que disfruto ya que no me gusta estar en la calle cuando llueve y mucho menos mojarme. Y menos que menos mojarme la cara... Y sí, cada "loco con su tema".
Hay gente que considera romántica a la lluvia, no es mi caso. Para mí es un mal necesario que soporto bien mientras esté "a salvo" en mi casa, así no me mojo para llegar a ella.
Hablando de lluvia y de romanticismo, Beethoven juntó ambas cosas en una de sus sinfonías: la sexta. De más está decir que esta sinfonía es otra de sus obras maestras, describe un día de campo con enamorados, pastores, florcitas, pájaros, mariposas, y "redepente" (como diría Niní Marshall) una tormenta feroz (por no decir de la puta madre que quedaría feo) que arma un desparramo de gente sin igual.
Para quienes disfrutamos la música clásica, este es un buen ejemplo de música descriptiva. Uno se puede ir imaginando la escena a lo largo de toda la sinfonía. Y agradecer que está en un teatro o en su casa y no allí afuera con esa pobre gente toda empapada de agua.
En fin, no se me ocurre nada más con respecto a la lluvia. Si quieren otro ejemplo de música clásica descriptiva, escuchen "Cuadros de una exposición" de Modest Mussorgsky, uno de los buenos compositores que nos dio Rusia.
¡Feliz Domingo!
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