-"No la conozco... yo no tengo nada que ver..." -hubiera dicho Mozart, en alemán claro, yo les traduzco para que sepan.
Y con razón se habría hecho el sota.
Elvira Madigan fue una acróbata de circo danesa (1867-1889) cuyo nombre real era Hedvig Jensen. Durante una gira por Suecia, el teniente de la armada sueca Sixten Sparre se enamoró de ella y después de mantener en secreto su romance durante unos tres años, ambos huyeron a Dinamarca.
Sparre era casado y tenía dos hijos.
Al cabo de dos semanas de permanecer en Dinamarca, se suicidaron.
Mozart murió en 1791, unos 76 años antes de que naciera Elvira. ¡por supuesto que nunca la conoció!
La historia de Elvira Madigan es bastante conocida del otro lado del gran charco y se hicieron varias películas sobre su vida y romance. Una de ellas es la dirigida por el sueco Bo Widerberg en 1967 quien usó como música el Concierto para piano Nro 21 de nuestro talentoso Mozart. A partir de allí se comenzó a identificar el concierto como "la música de Elvira Madigan" y hoy no es raro encontrarlo con el nombre de concierto "Elvira Madigan", aunque Mozart no la haya conocido nunca ni lo haya compuesto pensando en esa historia.
Con o sin película, el concierto es muy bueno y si no lo conocen como tal, en cuanto escuchen unos pocos acordes lo van a reconocer. Lo que sigue es el segundo movimiento del mismo, una de las partes más famosas...
Y para los melómanos, aquí va el final...
§
Mostrando entradas con la etiqueta Mozart. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mozart. Mostrar todas las entradas
viernes, 17 de junio de 2011
sábado, 28 de agosto de 2010
jueves, 3 de junio de 2010
Finito como churrasco de víbora
.
La ópera "La flauta mágica" es una de las más famosas que compuso Wolfgang A. Mozart. En realidad, más que una ópera es precisamente un singspiel, tipo de obra de origen alemán que es una mezcla entre teatro y ópera, ya que contiene muchos fragmentos hablados entre medio de los cantados.
Es la última ópera de Mozart, la estrenó dos meses antes de morir.
Esta ópera tiene además una de las arias para soprano con notas más altas, es decir, sonidos agudos, lo que la hace muy exigente y no cualquier cantante puede abordarla. El fragmento que sigue es justamente el aria de "La Reina de la Noche". No suban mucho el volumen, o alejen las copas de cristal que tengan cerca de la computadora...
No, no acaba de poner un huevo. Le estaba pidiendo a la hija que asesine a Sorastro, uno de los personajes de la historia de esta ópera.
La flauta mágica tiene un argumento extraño, de cuento de hadas, pero a la vez considerada por muchos como una guía de iniciación a la masonería, o al menos con mucho simbolismo masónico. Fue compuesta justo en momentos en que el imperio austro-húngaro intentaba prohibir la masonería.
Independiente de ese simbolismo, esta obra se presta para el uso de infinidad de recursos escénicos en su representación, incluso humorísticos. Aquí va un ejemplo de ello...
§
La ópera "La flauta mágica" es una de las más famosas que compuso Wolfgang A. Mozart. En realidad, más que una ópera es precisamente un singspiel, tipo de obra de origen alemán que es una mezcla entre teatro y ópera, ya que contiene muchos fragmentos hablados entre medio de los cantados.
Es la última ópera de Mozart, la estrenó dos meses antes de morir.
Esta ópera tiene además una de las arias para soprano con notas más altas, es decir, sonidos agudos, lo que la hace muy exigente y no cualquier cantante puede abordarla. El fragmento que sigue es justamente el aria de "La Reina de la Noche". No suban mucho el volumen, o alejen las copas de cristal que tengan cerca de la computadora...
No, no acaba de poner un huevo. Le estaba pidiendo a la hija que asesine a Sorastro, uno de los personajes de la historia de esta ópera.
La flauta mágica tiene un argumento extraño, de cuento de hadas, pero a la vez considerada por muchos como una guía de iniciación a la masonería, o al menos con mucho simbolismo masónico. Fue compuesta justo en momentos en que el imperio austro-húngaro intentaba prohibir la masonería.
Independiente de ese simbolismo, esta obra se presta para el uso de infinidad de recursos escénicos en su representación, incluso humorísticos. Aquí va un ejemplo de ello...
§
miércoles, 27 de enero de 2010
domingo, 22 de marzo de 2009
Los secretos de un compositor (2)
El título de esta entrada hace referencia a la de ayer porque tiene cierta relación con la misma, aunque más precisamente esté dedicada al asunto de la inspiración en general.
Es jodido estar inspirado todos los días o en el momento preciso en que uno lo necesita. Me pasa que cuando quiero escribir en el blog no siempre se me ocurre qué contar. Miro, leo, pienso y si busco, no lo encuentro. Entonces abandono.
Generalmente me pasa que se me ocurren cosas, por ejemplo, cuando estoy manejando el auto. Y en ese momento no puedo escribirlo. Tengo la memoria tan frágil que es muy probable que se me olvide antes de llegar al próximo semáforo...
....
.... ??
¿De qué estaba hablando?... Ah, sí, menos mal que ya lo había escrito... Bueno, así soy yo, sufro de diarrea cerebral crónica... las ideas se me caen solas y no las vuelvo a encontrar...
Supongo que le debe pasar hasta los más talentosos, aunque por supuesto haya excepciones.
Un tipo excepcional fue W. A. Mozart. Y no sólo por su inspiración prodigiosa. Dicen que tenía "oído absoluto", es decir, podía identificar a qué nota correspondía un sonido con sólo escucharlo. Es como si dentro de su cerebro tuviera un analizador de frecuencias de sonido. Alguien me contó que quien también posee este don es Charly García, pero en este caso, no sé si se le puede creer (a Charly, me refiero).
Volviendo a Mozart y hablando de inspiración y talento, este genio compuso, transcribió, ensayó y estrenó su Sinfonía en re mayor "Linz" K.425 ¡en sólo 5 días! ¡Una bestia ese gringo!
Otro que aprovechaba cualquier cosa para hacerle honor a la inspiración fue F. Chopin. Su "Vals del Gato" está inspirado en las notas emitidas durante unas caminatas del minino de Fede sobre las teclas de su piano. ¡Un temerario ese polaco!
Pero los laureles se los lleva otro: la composición "Paisaje imaginario N° 4" (1953) de John Cage nunca suena igual en ninguna audición. Y sería imposible, puesto que la misma está compuesta para 12 radios sintonizadas al azar. ¡UN DELINCUENTE ESE YANQUI!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)