Fue un apasionante encuentro lleno de misterio... Nadie lo había imaginado antes y nadie se lo esperaba, pero un día sucedió.
Todos quienes conocimos esta historia nos sentimos atrapados por ella desde el primer minuto. No creo que haya excepciones a esta afirmación.
Susana, quedate tranquila... no voy a hablar de vos en esta ocasión... no se trata de ese Rama.
Esta historia sucedió en el siglo XXII.
Después de que un meteorito destruyera varias ciudades de Italia a mediados del siglo XXI, el planeta Tierra comenzó a monitorear sistemáticamente el espacio para identificar a tiempo otras posibles amenazas similares.
Fue entonces que un buen día apareció un meteorito que desde muy lejos del sistema solar se acercaba peligrosamente hacia el interior del mismo. Durante un largo tiempo se lo vigiló con extrema atención hasta que se hizo evidente que no era un meteorito cualquiera: podía modificar su velocidad, rotaba sobre su eje a la increíble velocidad de 4 revoluciones por minuto y por sobre todo tenía un aspecto que no era el usual para un objeto estelar promedio: era P E R F E C T A M E N T E cilíndrico, con 50 km de longitud y 16 km de diámetro y ¡se dirigía hacia nosotros!
Más o menos de esa forma comienza la historia de "Cita con Rama", una de las más famosas novelas de ciencia ficción escrita por Arthur Clarke, publicada en 1972.
El argumento cuenta que de inmediato se dispone de una nave que intercepte el objeto, que a esa altura estaba claro que era un artefacto construido no natural, o dicho de otro modo, era una nave extraterrestre.
Antes de identificarlo como una nave, los astrónomos habían bautizado a ese objeto con el nombre de la deidad hindú Rama, de manera que la nave terrestre se dirigió al encuentro de "Rama".
La novela es absolutamente atrapante porque cada frase que se lee genera varias preguntas. Constantemente se vive la historia en medio de misterios y hechos que nunca terminan de aclararse. Todo lo que pasa dentro de Rama es desconocido, desconcertante, sin explicación aparente... De hecho, la novela termina con muchas preguntas sin respuestas. La más importante quizás sea el origen de Rama y el objetivo, sobre todo porque no sólo pasa de largo y abandona el sistema solar, sino porque pasa junto a la Tierra con una indiferencia casi humillante para nosotros.
La tripulación de la nave terrestre que logra entrar en Rama al inicio de la travesía, se encuentra con un interior totalmente a oscuras y descubre al momento de ingresar que ¡es un cilindro de 50 km de largo pero totalmente vacío!, o casi vacío como poco tiempo después descubren (y es a partir de entonces cuando el autor logra atrapar totalmente al lector).
Cita con Rama tiene otras tres novelas que le siguen, todas ellas escritas en conjunto con Gentry Lee, que aunque tienen un estilo narrativo bastante diferente cierran el ciclo, develando todos los misterios de Rama en el último de ellos (Rama Revelada).
Ninguna de las tres secuelas logró la fama y los premios de Cita con Rama y para quienes las hemos leído el motivo está claro. La primera es sencillamente espectacular.
No puedo contar cómo sigue el argumento porque se perdería todo lo bueno de la sorpresa.
Para ilustrar un poco esta entrada, les dejo un corto inspirado en la novela y que en pocos minutos describe visualmente lo que se lee en la obra. Claro que este video también termina donde yo dejé de contar la historia... los invito a leer la obra completa y disfrutar de una excelente lectura.
§
Mostrando entradas con la etiqueta Arthur Clarke. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arthur Clarke. Mostrar todas las entradas
sábado, 7 de mayo de 2011
domingo, 15 de marzo de 2009
Lo que estoy leyendo
"El hombre, salido de la Tierra, se ha dispersado por los planetas de la galaxia. La capital del Imperio es Trántor, centro de todas las intrigas, símbolo de la corrupción imperial.
Un pisco-historiador –Hari Seldon- prevé gracias a su ciencia fundada en el estudio matemático de los hechos históricos, el derrumbamiento del Imperio y el retorno a la barbarie por varios milenos. Seldon tiene entonces la idea de crear dos Fundaciones situadas en cada extremo de la galaxia a fin de reducir este período de barbarie a sólo mil años."
Así de fantasioso es el comentario de contratapa del primer libro de la "saga de las Fundaciones", una trilogía al comienzo y finalmente una tetralogía de ciencia ficción, escrita por el genial Isaac Asimov. Y no estoy hablando de cualquier novela. En 1966, en la 24° Convención Mundial de Ciencia Ficción, la Trilogía de las Fundaciones ganó el premio Hugo a la mejor serie de novelas del género. El premio se llama Hugo en honor a Hugo Gernsback, pionero de este tipo de literatura y creador del término ciencia ficción.
La trilogía se compone de: "Fundación", "Fundación e Imperio" y "Segunda Fundación". El cuarto libro se llama "Fundación y Tierra". Leí todo por primera vez allá por 1994 y ahora las estoy leyendo nuevamente. Ya terminé con el primer libro y voy por la mitad del segundo, justo donde está apareciendo uno de los personajes principales y quizá el más importante alrededor del cual está construida toda la historia de la saga.
Personalmente no me parece lo mejor de la ciencia ficción que haya leído, ni tampoco lo mejor de Asimov. Pero entretiene a quienes gustan de este tipo de lectura. Hay hasta cuentos cortos de Asimov que tienen una historia mucho más original y atrapante que esta, pero en fin, tampoco se le puede sacar el mérito de ser la primera serie de novelas en ganar el premio Hugo.
Si quieren mi opinión de algo mucho más atrapante, les puedo recomendar "Cita con Rama", de Arthur Clarke, y tres o cuatro novelas que le siguen que ahora no recuerdo cómo se llaman ni dónde las tengo (no me pidan que me levante a buscarlas, anoche me agarró un calambre en la pierna izquierda tan fuerte que ahora estoy como si me hubiera pasado por encima una tropilla de cachalotes montados en elefantes… ¡qué loco, no! ¿Se imaginan una estampida así?).
Suscribirse a:
Entradas (Atom)